Sastrería a medida y prêt à porter

La moda del prêt-à-porter, término muy utilizado por los franceses, y que significa listo para llevar, se instaló hace muchísimos años. 

Este tipo de confección es mucho más barata que la sastrería a medida. Por ello, el movimiento prêt-à-porter, llegó para quedarse. Esta moda no es personalizada, sigue determinados patrones generales acordes con las tendencias de cada temporada, al igual que el tallaje, talla 36, 38, 40… unas medidas que se adaptaran, más o menos, a nuestro cuerpo. Sin embargo, en la sastrería a medida, como su propio nombre indica, el traje se adapta perfectamente a nuestra anatomía, como se diría en el lenguaje popular, nos queda como un guante; además, todo lo que interviene en la confección de ese traje, tipo de tela, color, diseño, todo, es a gusto de la persona que encarga el traje a medida. Es, en definitiva, un traje que solo tendrás tu y que, solo tú, lucirás.

Es la verdadera esencia de la sastrería a medida, un traje de novio, un vestido de novia, o de gala, una falda, una blusa hecha en exclusiva para ti. Un traje, en definitiva, único, personal, exclusivo. 

Lógicamente, la sastrería a medida, que corta y cose moda en exclusiva, tiene un precio, un coste más alto que el de la moda prêt-à-porter.

De todos modos, seamos asiduos de la moda lista para llevar o de la sastrería a media, hay determinados momentos en la vida, o eventos familiares, que bien merecen un traje o un vestido diseñado y confeccionado en una sastrería a medida. Celebraciones, como el día de nuestra boda, en la que queremos llevar un traje de novio único y personal, que defina nuestro carácter, nuestra personalidad y nuestro estilo. Un traje de novio con un ajuste perfecto, un cuidado diseño y un modelo sin comparación.

Una sastrería a medida con taller propio. Un modisto que respete nuestro estilo personal, cuide los detalles y confeccione un traje que se adapte a nuestro cuerpo de una forma casi mágica.

Normalmente, en una boda, el vestido de la novia despierta expectación. Pero ¿y el traje del novio? 

Ambos, la novia y el novio son protagonistas de ese día tan especial en el que van a unir sus vidas. 

La belleza de la novia ataviada con un espectacular vestido y caminando hacia el altar, y el novio, con su elegante traje, esperándola impaciente, es un bello momento que siempre permanecerá en nuestro corazón.