Cómo aplicar conceptos junguianos al cambio social

Si existe una ciencia o una disciplina que nos permite reflexionar sobre el mundo con una aplicación práctica, esa es la psicología. Tanto es así que existe la variante médica, la psicoterapia, cada vez más respetada y más extendida, sobre todo en unos tiempos en los que cabe entender que muchas personas necesitan tratar problemas de ansiedad o depresión debido a las duras condiciones de confinamiento y cuarentena que nos deja la pandemia del coronavirus. La psique humana, al fin y al cabo, es la responsable de que el mundo actualmente funcione como funciona, de que existan aún colectivos oprimidos y situaciones de desigualdad.

La única manera de acabar con eso y construir progresivamente una sociedad más justa, más empática y más humanitaria, es reflexionar sobre el sistema y sobre los problemas que hemos creado, y la base de todo reside en nuestra conciencia de seres humanos. En este sentido, la psicología junguiana puede darnos algunas de las claves que necesitamos para comprender, deconstruir y volver a construir. Por ejemplo, el inconsciente colectivo. ¿Qué tenemos en común las sociedades humanas, ya hablemos de macrociudades capitalistas o pequeñas tribus de regiones asiáticas, por ejemplo?

Si buscamos fuentes en las que comenzar a entender los conceptos junguianos, ya que ese sería el primer paso para aplicarlos después correctamente, la web de Sepa nos puede ayudar. Al fin y al cabo, nos proporciona acceso gratuito y a todas horas, estemos donde estemos, hacia el intercambio constante de conocimientos y debates en torno al pensamiento Carl Gustav Jung en España, es decir, tal y como se entiende en el área geográfica en la que nos movemos. A partir de ahí, podemos seguir ampliando nuestro círculo de conocimientos, conectar con la antropología biológica y cultural, y, poco a poco, encontrar soluciones a los problemas del presente.

Lo que está claro es que el autoaprendizaje en psicología desde casa es una de las mejores formas en las que podemos invertir nuestro tiempo, sobre todo ahora que las reuniones sociales se han visto limitadas, si no directamente prohibidas, por una crisis sanitaria que nos pone a prueba.