Caricatura: la definición y el origen de esta disciplina artística

Seguro que no es la primera vez que has oído hablar o has visto una caricatura. Es muy común encontrar a numerosos dibujantes en los paseos marítimos y en las calles de las ciudades pintando este tipo de dibujos. Pero, ¿sabías que ahora también puedes encontrar y pedir estas caricaturas a través de Internet?

Con el avance de las nuevas tecnologías, muchos artistas se han lanzado al mundo online para ofrecer sus servicios como dibujantes de caricaturas personalizadas. ¡Son muy talentosos y los resultados son de lo más satisfactorio!

En el artículo de hoy, profundizamos en este tipo de arte y te explicamos qué es exactamente y cuál es su historia. ¡No te lo pierdas!

¿En qué consiste una caricatura?

Las caricaturas se pueden definir como aquella disciplina artística donde se representa una realidad de una manera exagerada o grotesca. En este sentido, el dibujante combina tanto el sentido del humor como su capacidad de dibujar.

Se trata de un género artístico transversal y se encuentra en la pintura, en la literatura, en el periodismo, en el teatro, en las esculturas y en los comics. En este sentido, las caricaturas tienen la capacidad de dar un toque de broma a los dibujos de ciertos personajes públicos, transmitiendo una idea sarcástica a través de ellos.

Sin embargo, es muy común también el dibujo de caricaturas de ciudadanos de a pie, mostrando en ellos sus rasgos más característicos, sobre todo de su rostro. De ahí su nombre.

Así, podemos resumir que la caricatura potencia ciertos aspectos del rostro para que el retrato sea reconocible y, a la vez, humorístico. Sin duda, ¡exagera los rasgos y la apariencia de una persona!

¿Cuál es la historia de la caricatura?

Aunque parece una disciplina artística reciente, se ha demostrado y se ha encontrado alguna referencia incluso en el arte prehistórico. No obstante, su proliferación se da en antiguas civilizaciones egipcias, romanas y griegas. ¡Vamos a ver cómo aparecen las caricaturas en Egipto, Roma y Grecia!

Por un lado, en Egipto, según diferentes papiros expuestos en el Museo Arqueológico del Cairo y el British Museum, las caricaturas egipcias aparecen representadas en animales como el león, el mono, el asno o el cocodrilo y trataban de expresar el descontento por parte de la sociedad antes distintas reformas implantadas bajo el reinado de Nefertiti y Akenaton.

Por otro lado, en Roma, se hacia uso de la caricatura para reivindicar la importancia de la risa y para mostrar una sátira de costumbres. En este sentido, las obras con caricaturas de los romanos podrían encontrarse no solo en pinturas en cerámicas, como jarrones, sino también en distintas esculturas pequeñas como el emperador Caracalla.

Y, por último, en Grecia, la aparición de la caricatura se origina dentro del mundo de la filosofía griega. Atendiendo a su definición, todas las expresiones gráficas cuentan con un toque cómico, ya que, para filósofos como Teofrasto, el humor se concebía como un aspecto completamente positivo.

Ante estas afirmaciones filosóficas, los dibujos de caricaturas se empezaron a extender en distintos escritos, hasta el punto en que se empezaron a realizar esculturas ridículas y grotescas de distinto personajes de la época helenística. Muchas de ellas recuerdan mucho más a máscaras que a obras del arte de la caricatura, pero, sin duda, mantenían la esencia de la definición de este arte.

En definitiva, en Grecia, se encuentra el nacimiento de dos de las fuentes principales de la caricatura que se conoce hoy en día: en primer lugar, las escenas que conducen a la hilaridad por el tema del que hablan, es decir, su contenido; y, en segundo lugar, las escenas que conducen a la hilaridad debido a la representación gráfica grotesca y exagerada.